Hoy hablamos de... El "Fast Fashion" en la literatura: 'Si el párrafo es muy largo, ni lo leo'

En la actual era digital, el término "fast fashion" ha trascendido el mundo de la moda para encontrar un inquietante paralelismo en la literatura. Este término hace referencia a una tendencia de producción y consumo, principalmente dentro de la industria textil, que se caracteriza por tener una rápida producción de prendas a bajo coste y en grandes cantidades, conllevando, a su vez, un ciclo de vida muy corto para estas. En el mundo literario, se manifiesta en la velocidad con la que se publican y consumen los libros. Esto está cada vez más influenciado, principalmente, por el auge de los 'influencers' literarios, sobre todo en plataformas de contenido rápido como Tik Tok, aunque también es necesario considerar factores como la creciente publicación de ediciones especiales y la gran demanda que conllevan.

El Rol de los influencers y la revolución del contenido rápido

En los últimos años, sobre todo desde 2020 y gracias al encierro que vivimos por la pandemia, TikTok se ha convertido en una de las plataformas más influyentes en todos los ámbitos. En el mundo literario, este fenómeno se conoce como BookTok, un subgénero de contenido caracterizado por crear reseñas muy rápidas de los libros más actuales, recomendaciones y discusiones sobre las obras más polémicas con una velocidad envidiable.

Esta viralización tan rápida de contenido literario se traduce en los lectores en forma de frases como "solo leo los diálogos", "los prólogos y los epílogos los salto para no hacerme spoiler", "los libros tienen muchas letras" o, la más viral en las últimas semanas, "si el párrafo es muy largo, ni siquiera lo leo". En resumen, mientras sepas muy brevemente de qué va el libro y hayas leído, al menos un par de capítulo, puedes decir que lo has leído completo y 'encajar' en la comunidad lectora.

Debido a esta capacidad de viralizar cualquier tipo de contenido en apenas minutos, los BookTokers tienen en sus manos, y en sus móviles, la capacidad de incrementar de manera explosiva las ventas de cualquier libro, lo que conlleva que las editoriales hayan empezado a ajustar sus estrategias de publicación y marketing. Esto ha derivado en un ciclo de demanda acelerada que no hace más que perjudicar, no solo a los lectores, sino también a los autores, los editores y los traductores, creando una presión prácticamente constante para que todo aquel que trabaje en el mundo literario se mantenga al día con las últimas tendencias, sacrificando muchas veces el tiempo necesario y la profundidad que se debe dedicar a la creación de contenido, sobre todo al literario.

El lujo y la exclusividad del mundo literario: las ediciones especiales

La problemática del "fast fashion" también bebe del auge de las ediciones especiales y de colección. Gracias al elevado número de ventas generados por los BookTokers, las editoriales han comenzado a publicar ediciones especiales de todos sus libros, que son de todo, menos especiales. Hace años, las ediciones especiales se caracterizaban por tener una encuadernación diferente, ilustraciones de paisajes y personajes, incluso capítulos exclusivos o comentarios de los autores, y normalmente se publicaban en alguna ocasión especial, como el aniversario de publicación de un libro (como ocurre con algunas ediciones especiales de la popular saga de fantasía, Harry Potter), o simplemente por llegar a un público diferente (como ocurre con las ediciones especiales de algunos clásicos).

Ahora, las ediciones especiales ya no son especiales. En la mayoría de los casos, lo único que encontramos es el mismo libro que ya hemos leído en su edición regular, simplemente con una cubierta en tapa dura y una ilustración diferente. En algunos casos, ni siquiera se corrigen los errores gramaticales o de maquetación de la edición regular, muchos de ellos debido a la velocidad con la que las editoriales publican sus libros, sin dar un margen de tiempo necesario para hacer las correcciones pertinentes antes de la publicación. Resumiendo, estamos cambiando la calidad de las ediciones especiales de antes por la cantidad de ahora. Toda esta necesidad de ser el primero en publicar y vender más está afectando, no solo a los lectores, sino también a los autores, a las traducciones y a los traductores, ya que este trabajo requiere un gran esfuerzo que necesita de un tiempo más extenso para poder realizarse con precisión y sin errores.

En las redes sociales, esto conlleva que los 'influencers' literarios tengan menos tiempo para recomendar una novedad, por lo que las TBR ('To be read', o 'lista de pendientes por leer') sean cada vez más extensas, los hauls literarios (donde enseñan las novedades que llegan) más grandes y que los wrap ups (donde se enseñan los libros leídos en, normalmente, un mes), superen incluso los 10 tomos, entrando en un círculo vicioso de "fast fashion" del que es muy difícil salir.

Ser Traductor o Autor en la era del Fast Fashion

Este ritmo tan acelerado se traduce en grandes implicaciones para aquellos que trabajan en el mundo editorial. Por un lado, los escritores tienen una presión mayor y constante para escribir y producir contenido a una velocidad casi insana, lo que conlleva a bloqueos creativos, menos calidad en el trabajo y que, muchas veces, las tramas de los libros sean muy repetitivas. Los autores empiezan a centrarse en las historias que más venden en redes sociales, las más aclamadas por el público, y se basan en estas historias para crear otras 'nuevas'. El género 'Romantasy' (fantasía con romance), los clichés más aclamados como el famoso 'Enemies to lovers', o relaciones 'grumpy x sunshine' son solo unos pocos ejemplos de la nueva normalidad en la variedad de la literatura, la cual se centra en llegar a un público jóven muy específico utilizando fórmulas que se sabe que venden. Esto podemos verlo reflejado, incluso, en los títulos de los libros. Fórmulas como 'Una corte de rosas y espinas' o 'De Sangre y Cenizas' podemos verlas repetidas en otros títulos actuales: 'Una maldición de sangre y piedra', 'Rey de guerra y sangre', 'Un reino de promesas malditas' o 'Una corona de sombras' son algunos ejemplos de fórmulas reutilizadas.

Por otra parte, el mundo de la traducción también se enfrenta a algunos problemas similares. La alta demanda de traducciones, ya sea en novedades o en continuaciones de libros, puede llegar a comprometer fatalmente la precisión y la riqueza culturar que encontramos en el texto original. Esta falta de tiempo para perfeccionar las traducciones afecta gravemente a la calidad de la obra, lo cual conlleva, en muchas ocasiones, a una mala experiencia por parte del lector.

Cada vez son más los errores de traducción que los lectores encuentran en sus novelas favoritas. Uno de los más sonados en los últimos meses es el famoso 'Mi casa. Mi butaca. Mi mujer', en la continuación de la famosa saga Alas de sangre. Muchos lectores se quejaban de que, perfectamente, se podría haber traducido 'butaca' por 'trono' o incluso 'silla', en un caso más extremo. Este tipo de errores podrían ser fácilmente detectados y corregidos si los traductores no se enfrentasen a una constante presión por traducir en tiempo récord. Debido a esto, cada vez son más los lectores que se animan a leer los textos originales.

Conclusión

La era tecnológica y del "fast fashion" dentro del mundo literario está afectando cada vez más la forma en la que se crean, se promueven y se consumen los libros. La gran velocidad con la que estos libros se viralizan en redes sociales, la enorme cantidad de ediciones especiales y la presión añadida a los autores, los traductores y los editores, están haciendo que la industria literaria se transforme significativamente, con el problema añadido de estar restando calidad en pos de la cantidad. Para que el mundo literario pueda adaptarse bien a la nueva sociedad que se está creando, es necesario encontrar un equilibrio entre calidad y velocidad, de manera que las editoriales puedan garantizar a los lectores una experiencia rica en contenido y relevante.

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